Boletín Oficial N° 45-B/2024: Sobre la Situación Anímica Colectiva
Mediante el presente, la Gerencia de Ambiente Laboral y Sinergias Positivas de Supermercados 'El Ahorro Feliz' informa a la comunidad usuaria que, tras un diagnóstico exhaustivo de los indicadores de felicidad proyectada, se ha determinado la instauración de una Huelga Emocional Preventiva en todas sus sucursales. Este movimiento, lejos de ser un paro, es una 'pausa activa para la reconfiguración del entusiasmo', según reza el punto 3.2 del comunicado interno.
"La medida busca salvaguardar el capital emocional de nuestros colaboradores, evitando el desgaste por sonrisas forzadas o recomendaciones de productos con entusiasmo no auténtico", explicó la Lic. Eustolia Briseño, Directora de Comunicación Aséptica de la cadena. "Hemos implementado el Protocolo P.A.U.S.A. (Procedimiento de Atención y Ubicación de Sentimientos Aflorados)", añadió.
Traducción al español cotidiano
Más allá de la jerga corporativa, lo que sucede en los pasillos es surreal. Los cajeros atienden con una mueca de profundo hastío, entregando el cambio con un suspiro audible. Los reponedores colocan las latas de atún como si cada una contuviera las cenizas de sus sueños. Y en lugar de '¿Encuentra todo bien?', la pregunta estandarizada ahora es: '¿Su existencia en este establecimiento es tan vacía como la mía?'.
"Es un desastre. Fui a comprar leche y terminé confesándole a un empacador mis miedos existenciales. Me cobró $20 por la sesión de terapia no solicitada", relata Don Celerino, cliente habitual. Un dato oficial del Instituto Nacional de Estadística y Geografía Emocional (INEGE) —recién creado para la ocasión— indica que, desde la implementación del protocolo, el 98% de las interacciones en la línea de caja derivan en un monólogo sobre el sentido de la vida.
Consecuencias colaterales (y emocionales)
El 'Protocolo de Contención de Empatía', diseñado supuestamente para canalizar la frustración, ha generado un efecto dominó de absurdos. La gerencia publicó una lista de 'Resultados Esperados vs. Realidad Observada', que los clientes han reinterpretado como una colección de despropósitos.
- Esperado: Espacios de desahogo designados (la sala de juntas).
Realidad: La sala de juntas tiene una fila más larga que la de las cajas, con empleados esperando para gritarle a una planta de oración. - Esperado: Uso de tarjetas de colores para indicar el estado anímico (verde: 'puedo ayudar', rojo: 'no molestar').
Realidad: Todos usan la tarjeta negra, color no previsto en el manual, que significa 'estoy en duelo por mi vocación'. - Esperado: Optimización del tiempo de queja mediante formularios digitales.
Realidad: Los formularios piden describir el problema en haiku, generando más frustración que la original. - Esperado: Reemplazo temporal de la música ambiental por sonidos de la naturaleza para calmar los ánimos.
Realidad: Suenan lluvias torrenciales y lobos aullando, aumentando la sensación de desamparo en la sección de lácteos. - Esperado: Capacitación en 'escucha activa desactivada'.
Realidad: Los empleados asienten con la cabeza mientras murmuran 'sí, qué horror' de manera automática, incluso cuando el cliente pregunta por el precio del aguacate.
Voces autorizadas (e inventadas)
"Desde la Federación de Comercios con Conciencia vemos con buenos ojos la transparencia emocional, aunque sugerimos que el llanto no ocurra sobre los productos perecederos", comentó el Dr. Armando Sentimientos, presidente del organismo. Por su parte, la Asociación de Clientes Desconcertados (ACD) emitió un contrac comunicado: "Nuestros estudios muestran que buscar frijoles enlatados bajo la mirada gélida de un empleado en huelga existencial reduce el valor percibido de la marca en un 300%".
Mientras tanto, la solución parece haberse convertido en el problema matriz. El remate final es claro: en 'El Ahorro Feliz' ahora solo se ahorran las ganas de vivir.
Preguntas frecuentes
Aviso: Este artículo es una obra de sátira y ficción humorística. Todos los nombres de personas, instituciones, protocolos y datos 'oficiales' son inventados para fines de entretenimiento. Ningún supermercado fue dañado emocionalmente durante la redacción de esta nota. El Reversa no se hace responsable de cualquier sonrisa o suspiro que esta lectura pueda generar.